BLOOM
$ 1,889.10
$ 2,099.00

Probablemente por mucho tiempo la palabra fetiche te generó miedo, culpa o incluso rechazo y, la verdad, entendible.
Hablar de fetiches aún hoy en día sigue siendo un tema altamente estigmatizado, en especial porque generalmente se asocia con algún tipo de “perversión” o desorden mental. Pero la realidad es que alrededor del 95% de la población mundial ha fantaseado al menos una vez en su vida. Así que en esta ocasión te invito a que desmenucemos este mundo juntxs.
Empecemos por definir y entender ¿Qué es realmente un fetiche y cómo se forman?
La palabra viene del portugués feitiço, que significa “objeto con poder mágico”. En la sexualidad, un fetiche es simplemente un estímulo que despierta excitación erótica, puede ser un objeto, escenario, situación o una parte del cuerpo; y tampoco tiene la obligación de ser algo mega random, algo tan común como una prenda de ropa, una textura, un aroma o incluso una dinámica cuentan. Usar lencería, juguetes o practicar juegos de rol son algunos de los más comunes.

Muchxs creerían que un fetiche solo se forma en una mente “perversa” pero en realidad la excitación es una respuesta aprendida. Nuestro cerebro construye su mapa erótico a partir de experiencias tempranas, emociones intensas o momentos de vulnerabilidad. En otras palabras, si algo estaba presente durante una experiencia placentera, puede quedar grabado en tu cerebro como un elemento más de tu cóctel personal de placer.
Cómo explorar tus fetiches sin culpa (ni riesgo).

La clave está en la conciencia y el diálogo.
Habla: compartir lo que te prende genera intimidad y confianza. Abrimos la puerta a una comunicación más clara y directa que más adelante se traduce en encuentros más reales y satisfactorios.
Experimenta sin juicio: el placer también se aprende con curiosidad. Los fetiches son una muestra de cómo el cerebro combina placer, memoria y emoción. Es la forma en la que tu mente te pide que explores desde tu curiosidad y el juego- este último juega un papel fundamental. Cuando jugamos, el cerebro entra en “modo exploración” lo que hace que la culpa o el juicio no formen parte de la ecuación, ya que son sustituidos por la curiosidad y la intención de divertirse.
Crea entornos seguros: Construir espacios, emocionales y físicos, que nos hacen sentir segurxs manda señales al cerebro que relajan nuestro sistema nervioso y nos preparan para una experiencia de placer más rica. Además, procurar la seguridad y el bienestar en un entorno erótico es fundamental para poder explorar desde un lugar informado. Explorar un fetiche puede ser una experiencia transformadora si se hace con cuidado, autoconocimiento y consentimiento mutuo.
Cuando miramos las prácticas nuevas o “poco comunes” con lentes de curiosidad, nos permitimos conocer más profundidad nuestro mundo erótico interno y cuando las compartimos, abrimos la puerta a un mundo de placer infinito.
Tener fetiches no te hace rarx: te hace humanx y curiosx. Lo importante es que tu exploración sea segura, consensuada y alineada contigo. Si quieres empezar de forma práctica y personal, descubre tu Vitamina O (placer como regulación, no como capricho). Si quieres conocer el enfoque detrás de ONDA, visita Sobre nosotrxs. Y cuando estés listx para explorar con intención, entra a nuestra tienda online: wellness íntimo = diseño + educación + placer sin culpa, con curaduría experta y discreción.