Las diferencias en el deseo sexual son comunes en pareja. Descubre cómo hablarlas, entenderlas y reconectar con el placer sin presión.
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Cuando uno quiere más y el otro menos: cómo equilibrar el deseo sexual en pareja

Pamela Herrera 4 min de lectura
¿Por qué el deseo sexual no siempre coincide en pareja?

Uno de los mayores retos en pareja es aprender a vivir y relacionarse con las diferencia; en gustos, horarios, formas de amar… y también en el deseo sexual. A veces uno quiere más, el otro menos; uno busca contacto y el otro espacio… y en lugar de hablarlo, solemos sentir culpa, frustración o miedo a no “encajar”.

Pero tener ritmos distintos no significa estar desconectadxs. Significa que hay una oportunidad de entenderse mejor, de explorar otras formas de intimidad y de cuidar la conexión sin forzarla.

En ONDA creemos que el placer no se trata de sincronizar relojes, sino de escuchar cuerpos. Aquí te contamos cómo navegar las diferencias de deseo con empatía, curiosidad y consciencia.

Reconectar con el placer cuando hay ritmos distintos.

1. Primero lo primero: 

recuerda que no es personal 

Tener más (o menos) deseo que tu pareja no te hace “demasiado” ni “insuficiente”. El deseo fluctúa dependiendo de muchos factores como el estrés, las hormonas, la rutina, los medicamentos o incluso la etapa de vida. No es una medida del amor ni de la atracción. en lugar de “ya no me desea”, piensa “estamos en ritmos distintos, ¿qué puede estar influyendo?” te aseguro que estas preguntas abren más puertas de las que cierran y nos permiten conocer y conectar mejor con el mundo interno de nuestras parejas. 


2. Evitar hablar del tema no desaparece al elefante de la habitación

El silencio genera más distancia que el deseo desigual, ponerlo en palabras, sin reclamos ni comparaciones, es el primer paso para encontrar equilibrio. Las conversaciones incómodas son un pilar fundamental en la construcción de una intimidad sólida, sana y profunda, habla desde lo que sientes, no desde lo que falta. Esto último importa mucho ya que define el tono de la conversación y convierte el “reclamo” en diálogo. 

 

3. Entiendan qué hay detrás del deseo

El deseo no es solo biológico: también es emocional, mental y contextual. Tal vez tu pareja está agotada, ansiosa o desconectada de su cuerpo; o tal vez tú estás canalizando tu deseo como una forma de buscar cercanía. Hablar del “por qué” detrás del deseo (o su ausencia) cambia toda la dinámica.  Recuerda que no hay respuestas malas o buenas, sino pautas de cómo pueden acercarse mejor en este momento. Además, nuestro cuerpo físico tanto el mental como el espiritual experimentan cambios constantes, así que situ deseo o el de tu pareja ya no se siente como antes no es una señal de alarma, en lugar de entrar en pánico pregúntense ¿Qué necesitamos para sentirnos más disponibles para el placer?”


4. Redefinan lo que significa “intimidad”

El sexo no siempre tiene que implicar penetración ni orgasmo. A veces un masaje, un baño compartido o simplemente abrazarse puede nutrir más que forzar algo cuando no están en el mood. Explorar otras formas de contacto ayuda a que el deseo se reconecte de manera natural, itenten prácticas sensuales sin metas como caricias conscientes, respiración sincronizada o simplemente cenar juntxs, platicar y reírse. La mayoría de las experiencias sexuales más memorables no tienen que ver con el sexo en si mismo sino con todo lo que hibo alrededor que ayudó a construir ese encuentro.


5. Busquen el equilibrio sin forzar

El equilibrio no es “darle gusto al otro siempre”, sino encontrar puntos de encuentro reales. Puede implicar planear momentos íntimos o aprender a disfrutar de espacios individuales. Ambos tienen derecho a su propio ritmo, pero también a sentirse vistos y deseados,  si el tema genera tensión constante, pueden buscar acompañamiento profesional (como terapia sexual o de pareja). No porque haya “problemas”, sino porque vale la pena cuidar la conexión.

Diferencias de libido: ¿es normal?

El deseo no siempre es simétrico ni el amor crece en los árboles, muchas veces es cuestión de compromiso, constancia y comunicación. Cuando aprendemos a dialogar y a escuchar nuestros cuerpos con honestidad, las diferencias dejan de ser un obstáculo y se vuelven una nueva forma de encuentro.

En ONDA creemos que la sexualidad compartida no se trata de frecuencia, sino de presencia.


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